¿Por qué el Amaranto?

El amaranto es reconocido como un cultivo culturalmente apropiado, de alto valor nutritivo y adaptable a las condiciones locales. La producción y el consumo del amaranto presentan una oportunidad única para apoyar a las familias rurales a salir de la pobreza a través de un mayor acceso a las actividades de generación de ingresos y una fuente de alimentos saludables.

Histórico Cultural
El amaranto es una semilla nativa de Mesoamérica y se cultiva desde hace unos 7.000 años, era un grano básico de los pueblos indígenas precolombinos. Los antiguos aztecas hicieron estatuas de sus dioses de una mezcla de semillas de amaranto y miel, y algunas veces de sangre, después consumiendo las estatuas en un ritual similar a la Sagrada Comunión de los católicos. El culto de los "falsos dioses" motivó a los conquistadores a prohibir el consumo y el cultivo del amaranto. En su apogeo, la producción de amaranto en México alcanzó alrededor de 20.000 toneladas por año, en comparación con la producción actual entre 3.000-5.000 toneladas.
 
Nutricional
El grano de amaranto es muy nutritivo y no tiene gluten. Contiene altos niveles de aminoácidos esenciales, por ejemplo, la lisina (que lo diferencia de otros granos). El grano del amaranto contiene más proteina, calcio, hierro, fibra, y magnesio a comparación con los cereales similares como la avena, arroz, sorgo, trigo y centeno. La hoja del amaranto también es comestible y tiene altos niveles de calcio, fosforo, fibra y vitamina C.
 
Ambiental
El amaranto es una planta categorizada como C-4 que es resistente a la sequía, lo que significa que es una excelente opción para diversificar a los cultivos, especialmente tomando en cuenta los patrones climáticos globales impredecibles que han afectado recientemente a la agricultura y los medios de vida en Oaxaca.
 
Económica Agrícola
Adicionalmente, el valor de mercado del amaranto es tal que los agricultores pueden ganar mucho más cultivando el amaranto que otros cereales; el beneficio económico neto de cultivar el amaranto es tres a cinco veces más que el beneficio neto de cultivar otros granos.