El amaranto demuestra ser uno de los cultivos más adecuados para afrontar ciertos problemas de salud en las poblaciones rurales de Oaxaca. Las semillas tienen un 13 a 15 por ciento de proteínas, conteniendo entre las cantidades proteínicas más altas de todos los granos. Las semillas de amaranto también contienen altas cantidades de fibra, calcio, hierro, potasio, y vitaminas A y C. Además, la combinación de amaranto con maíz, el cual es un componente primario de la dieta local, forma una proteína completa. Las hojas también son comestibles, contienen más calcio, fósforo, y vitamina C que las espinacas, y además son ricas en folato y otros nutrientes presentes en las semillas.
Las altas cantidades de micro- y macronutrientes en las semillas y en las hojas resultan ser muy importantes para el enfrentamiento de varias enfermedades fácilmente prevenibles en las poblaciones rurales oaxaqueñas. Investigaciones muestran que la integración de una cantidad pequeña de la semilla de amaranto a la dieta cotidiana ayudará a que los niños superen la desnutrición. En un estudio llevado a cabo por San Miguel de Proyectos Agropecuarios de 1,000 niños quienes consumieron el equivalente de 20 gramos de la semilla de amaranto a diario por uno año, el 61.7 por ciento se recuperó mientras que en el grupo control solamente se recuperó el 15.33 por ciento. Tales resultados demuestran la viabilidad de amaranto para combatir la desnutrición mundial.
En Mesoamérica, la planta de amaranto se encuentra en una posición única para combatir la desnutrición. Siendo un grano indígena, el amaranto ha desarrollado una resistencia al calor y a la sequía que pueden ser devastadoras para otras cosechas. Como ocupa el proceso C4 de fotosíntesis, el amaranto sobrevive mejor con menos agua que otras cosechas de la región como el maíz y el frijol. En buenas condiciones para su cultivo, cada planta produce de 40,000 a 60,000 semillas por cosecha.
Adicionalmente, el valor comercial del amaranto es tal que productores pueden ganar mucho más cultivándolo de lo que pueden ganar con otras cosechas. Aunque el costo de la producción puede ser una barrera para empezar a cultivarlo, el rendimiento neto de su cultivo es más que 10 veces que el rendimiento neto del cultivo de maíz, avena, o trigo según una investigación local.
Contexto Histórico
El amaranto es una planta de origen mesoamericano y se ha cultivado aquí durante aproximadamente 7,000 años. Fue casi erradicado con la Conquista Española por su valor nutritivo y cultural para la sociedad azteca. El amaranto no solamente era para el pueblo azteca una gran fuente de nutrientes, sino también era importante en ceremonias religiosas en donde se hacían estatuas de varios de sus dioses. Tales estatuas se hacían ocupando una mezcla de las semillas con miel (y a veces con sangre humana) y se comían en una ceremonia parecida a la Comunión Sagrada Cristiana. Por la adoración azteca a sus “dioses falsos” y la asociación del amaranto con sacrificios humanos, los españoles prohibieron el consumo y el cultivo del amaranto. Por lo tanto, el amaranto ha desaparecido casi por completo en México, con tan solo algunas excepciones en áreas remotas las cuales no fueron alcanzadas por los españoles en la conquista. adaptabilidad
La Adaptabilidad de Amaranto
Se puede incorporar facilmente el amaranto en platillos sin cambiar mucho el sabor de la comida. Descarga el recetario de Puente que brinda recetas tipicas mexicanas que incluyen el amaranto.