En las montañas de la Mixteca y la Sierra Sur de Oaxaca, las mujeres toman las riendas del presente y del futuro. Con la migración de los hombres, ellas sostienen la vida cotidiana: siembran, cuidan, administran y sueñan. Son el corazón que late detrás de cada hogar y de cada comunidad que se niega a desaparecer.
Son pilares de la economía familiar y comunitaria, pero las barreras para acceder a la tierra o participar en las decisiones que moldean su entorno persisten. Con frecuencia los sistemas normativos indígenas (que rigen el gobierno del 73% de municipios en Oaxaca) limitan su presencia en las asambleas y el acceso a cargos de liderazgo local.
Pese al avance en equidad de género, son numerosos los casos de violencia política de género ejercida contra mujeres en puestos de gobierno.



