Además del hábito y la meta que cada una fija para su ahorro, el esfuerzo grupal les permite acceder a préstamos de corta duración con los cuales solventar emergencias o imprevistos, reduciendo significativamente la necesidad de recurrir a prestamistas usureros, una práctica común en la región.
Contar con ese respaldo tiene como beneficio el pago de los intereses en beneficio de todo el grupo. Y, si bien, a veces los problemas no se resuelven del todo, saber que pueden contar con las mujeres del grupo puede ayudarlas a afrontar mejor los desafíos.
Cada grupo funciona de manera autónoma: eligen a su mesa administrativa, definen reglas, montos mínimos de ahorro, tasas de interés, etc.
En cada sesión quincenal, las mujeres no solo ahorran: aprenden, se apoyan y crean comunidad.
Desde 2022, son más las mujeres como Berta que están tomando decisiones financieras más seguras, construyendo pequeños negocios, enfrentando emergencias con mayor estabilidad y compartiendo con sus hijos e hijas el valor de lo aprendido.
Cada donativo a MARES siembra oportunidades reales: más talleres, más grupos de ahorro, más préstamos accesibles, más negocios familiares que crecen, más niñas y niños que comen mejor, más mujeres que descubren que sí pueden ahorrar, sí pueden planear, sí pueden liderar.
Porque cuando una mujer ahorra, toda su comunidad florece.